Como se dice en la Iglesia, se peca de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Pensasteis en recortar para recalificar, mentisteis con sin ningún rubor y negasteis la ayuda.
Puede que no hayáis encendido la cerilla pero a ojos de Dios, sois culpables.
A los ojos de los hombres también, pero a los jueces los habéis comprado.
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