lunes, 1 de junio de 2026

Huelga indefinida 2026

 No podemos más.  Llevamos años supliendo la falta de interés de Conselleria a base de vocación,  ilusión y un "los peques no tienen la culpa". 

Es cierto que esta huelga se podía haber hecho antes,  años antes,  pero ahora se pusieron de acuerdo todos los sindicatos para hacerla. 

¿Falta de vocación?, en absoluto,  sigo disfrutando con mi trabajo cada día más.  Lo que pasa es que ya no puedo fingir que todo va bien cuando se cae un árbol porque lleva años muerto y destroza una fuente de mármol. No pilló a ningún peque cerca porque Dios no quiso.  Ya no puedo mirar a las familias con calma cuando mandamos a los peques a casa porque con la lluvia el agua filtra por las paredes y caen partes del techo en las clases de tres añitos.  Ya no puedo renunciar a la metodología Montessori,  respetuosa con el crecimiento natural y que será imposible con 25 alumnos, dos dictámenes y cero apoyo. No puedo ver a mis compañeras interinas pasar lo que yo pasé.  No puedo seguir gastando mis horas y días,  en las que la gente cree que estoy de vacaciones,  rellenando papeles absurdos que nadie necesita ni sirven para nada en vez de preparar actividades motivadoras, educativas, interesantes, divertidas,  para que vengan al cole a aprender viviendo, sintiendo, riendo.


Estoy cansada de tapar el mal hacer de otros, que nunca han llevado a sus hijos a la pública y no entiende que es la única oportunidad de muchos de entrar en esta sociedad,  de descubrir que somos todos diferentes y aceptamos las diferencias como parte de nuestra riqueza. 

Ojo,  no me meto con la privada o la concertada.  A ellos también los llevan fritos ocupados en enfrentarnos entre nosotros cuando todos remamos en el mismo barco: vocación y  ganas de trabajar en el mejor trabajo del mundo,  formando al futuro. 


Nos han enfrentado con las familias,  con la concertada,  ahora con la policia... que no,  señora consellera,  confieso que no me he aprendido ni su nombre, es la enésima política inútil que,  no sólo no ayuda,  sino que entorpece la labor docente,  como antes lo hizo la ahora alcaldesa de Valencia. 


El patio está lleno de parches,  en los que se tropiezan y se hacen daño,  los columpios, puestos hace 20 años (yo estaba allí), no tienen mantenimiento y los niños se clavan astillas. Hay dos árboles muertos que caerán sobre nosotras o peor sobre algún peque  y los que cortaron por muertos nunca se repusieron, con lo que a 35 grados no se puede jugar,  mejor encerrados en una clase  31 grados los días buenos de mayo (aún queda junio y a los profes julio) y a 8 grados los días buenos de enero. 


Estoy cansada de jefes que no nos dejan trabajar, que nos ponen la zancadilla y ésta, cuando por fin nos unimos para protestar, nos trata como críos chicos con una rabieta. No señora, soy mucho más madura que usted y mejor preparada para gestionar crisis, desde luego.  Intentó tratarnos de peseteros cuando llevamos un mes de sueldo en huelga,  nos trató de vagos cuando hemos estado de manifestación y concentración con calor,  lluvia y lo que haga falta,  nos trató de politizados, pero allí veo protestando unidos de izquierdas,  derechas, sin ninguna fe en ninguna rama política,  jóvenes,  ya jubiladas, de la pública aunque lleven a sus hijos a la concertada y de la concertada porque su familia trabaja y estudia en la pública. 

Ha conseguido unirnos,  incluso la gente que nunca hacemos huelga,  también la estamos haciendo porque no nos gusta que nos ninguneen, porque es por nuestros peques, por sus familias, que se merecen una buena formación. 

A la Consellera no le interesamos los niños,  ni sus familias,  ni las maesttas, solo le interesa causar el menor gasto, recortar en nuestros sueldos y, mucho peor, en la calidad de enseñarla de los más pequeños.  Y lo está consiguiendo,  y le está saliendo bien,  lo confieso.  Tiene al profesorado agotado y 55 millones de nuestro sueldo para subirse el suyo y el de sus asesores.  Sí, 55 millones es lo que lleva recaudado de no pagar los días de huelga y se lo doy a gusto si lo invirtiera en infraestructuras, bajada de ratio y un poco de amor por lo que debería hacer con su cargo. 

Con todo y con esto acabo diciendo,  estoy cansada,  pero no voy a parar,  ahora que he empezado ya no voy a parar,  ya no dejo  por denunciar las barbaridades que estáis haciendo a los más vulnerables. 


Esto empezó y solo puede acabar  bien. 







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